Blood Bowl – Origen

Saludos habitantes de los multiversos fantásticos. El día de hoy vamos a conocer un poco del origen de Blood Bowl, ese fabuloso juego de especialista.

Blood bowl es el deporte rey en el Viejo Mundo. Los seguidores de los distintos equipos llenan los estadios y se extasían con cada jugador destrozado y con cada touchdown anotado. En el campo, dos equipos de once jugadores tratan de llegar al extremo contrario del estadio, esquivando o placando a sus adversarios, mediante pases y esquivadas o usando la fuerza bruta, para anotar el tan ansiado punto y sobrevivir para contarlo.

Todo empezó en los albores de los tiempos, en un viejo campo de batalla en la antigua tierra de Amorica, en algún lugar del Viejo Mundo. Una nueva guerra sin sentido tuvo lugar. La mayoría de las razas del mundo habían estado involucradas en un lado o en el otro, y ahora estaban en medio de una carnicería en un campo ensangrentado. La batalla tuvo un alto costo y los supervivientes apenas creían su fortuna. Ningún bando podía considerarse victorioso. Puesto que las tropas de ambos ejércitos estaban exterminadas, se proclamó una tregua mientras los caudillos de ambos bandos intentaban parlamentar.

Mientras los caudillos negociaban, las tropas de a pie se tumbaron en el mismo lugar donde se encontraban, agradecidas por tener un descanso antes de continuar con la carnicería. Mungk, el líder de un pequeño destacamento orco, estaba sentado junto a su primer sargento, dedicándose a su afición preferida de aplastar pulgas a manotazos. Tras ganar la absorbente competición con un sonoro revés de su manaza, Mungk apartó de un empujón a su larguirucho subordinado. El sargento sabía que la única forma que tenía para no terminar cantando como soprano era dejarse perder, escabullirse, y murmurar por lo bajo con su mal aliento.

El orco se deseaba continuar con la matanza en lugar de estar sentado esperando el resultado de las negociaciones. Observando el campo de batalla, Mungk sentía un place físico al ver los cuerpos de muchos enanos tirados en el suelo. Los enanos habían resistido desesperadamente en una depresión cóncava, al sur de la cual se alzaba una extraña y arcana construcción, en cuyo alrededor se habían librado los más feroces combates. La construcción que había permanecido intacta tenía la forma de una cúpula plateada.

Aburrido, el Orco empezó a escarbar en la tierra húmeda al pie del edificio, con la esperanza de encontrar uno o dos jugosos gusanos a los que hincarles el diente. Las endurecidas garras de sus manos encontraron algo duro y liso. Intentó tirar de ello, pero el objeto no se movió. Intentó rasgar su superficie con las garras, pero no lo consiguió. Finalmente empujó hacia abajo. Algo pareció ceder, algo más chasqueó y finalmente un tercer algo dejó ir un gigantesco soplido de aire. Este tercer algo era la pared de la cúpula en la que el orco estaba apoyado. Del oscuro interior escapó un aire enrarecido y seco.

Mungk contempló con ojos desorbitados la deslumbrante sala que se había abierto ante él en el interior de la extraña cúpula. Los muros de la sala estaban adornados con extrañas armaduras, el suelo estaba cubierto por peculiares mosaicos y en el centro de la sala, sobre un pedestal repleto de joyas, podía verse un enorme libro…

Los caudillos de los dos gigantescos ejércitos fueron informados del sorprendente descubrimiento del orco, decidieron aplazar las conversaciones e investigar el hallazgo. Dado que ninguno de ellos sabía leer, seguían ignorando los principios de la religión o el pueblo que había erigido este santuario al desconocido dios. Inmediatamente se despacharon mensajeros con la orden de encontrar y traer a alguien con los conocimientos intelectuales necesarios para descifrar los secretos que debían esconderse en el templo. Finalmente, un Enano medio ciego llegó al templo diciendo que era un experto en todos los lenguajes, tanto arcanos como actuales. Con el libro colocado frente a su ancha nariz verrugosa, el Enano resopló y tosió antes de sentarse en el suelo con las piernas cruzadas y empezó a examinar el extraño manuscrito y a profundizar en los olvidados secretos de sus páginas.

“Este libro” – proclamó el anciano parece contener los textos religiosos de un grupo de guerreros seguidores del olvidado dios Nuffle. Los sumos sacerdotes de las diversas sectas fieles a esta deidad, denominados entrenadores, conducían a sus guerreros a grandes llanuras donde intentaban exterminarse unos a otros. Sin embargo, el propósito de todo ello no era la violencia por el mero hecho de la violencia, ¡no! ¡Se trataba de un ritual de enorme importancia religiosa!”.

“Los guerreros empleaban una vesícula de cerdo inflada que debía llevarse o lanzarse de un extremo de la llanura al otro, intentando anotar. Sólo llevar la vesícula a la línea final del otro equipo daba a esa secta una serie de puntos. La batalla duraba un tiempo preestablecido, y al final, la secta que hubiese anotado más puntos era declarada la vencedora. Aparentemente, no era obligatorio golpear a los guerreros adversarios, pero parece ser que los entrenadores animaban a sus guerreros a hacerlo tanto como pudiesen. El libro afirma, además, que el número sagrado de Nuffle era el once y que tan solo podía haber once guerreros de cada una de las dos sectas a la vez sobre el campo de batalla”.

En este punto hubo un gran alboroto y confusión entre la masa de goblinoides al intentar todos quitarse las botas en un intento desesperado de enterarse de qué era el número “once”. Esta situación provocó, como era de esperar, inmensas peleas cuando algún Goblin se dio cuenta de lo divertido que era quedarse con las botas puestas y darle pisotones a sus compañeros descalzos con los tacones. Ignorando los aullidos de dolor cada vez más generalizados, el Enano prosiguió.

“Esto no significa que las sectas, que también eran denominadas equipos, estuvieran compuestas únicamente por once guerreros. Los guerreros podían entrar y salir del campo de batalla como quisieran, siempre que no excedieran el número sagrado. ¡También estaba permitido golpear a los guerreros enemigos siempre que no se empleara ningún arma! Nuffle decía que el propio cuerpo es un arma y, aunque estaba permitido llevar armaduras, todas las armas estaban prohibidas dentro del campo de batalla. ¡También está escrito que el campo de batalla en el que se desarrollaban los combates era rectangular, en el interior de un terreno cóncavo!”.

La mirada de todos los presentes recorrió, al oír esto, la zona del campo de batalla en la que estaban reunidos. En ella, numerosos escuadrones de buitres empachados hacían desafortunados intentos de echar a volar tras el festín.

El Enano levantó la voz para recuperar la atención de los presentes y dijo: “Nuffle ha observado el dilema en el que nos encontramos y está intentando ayudarnos. Sugiero que cada uno de los ejércitos elija entre sus filas a un equipo y que nuestras diferencias se resuelvan de esta forma”.

Un murmullo de asentimiento se alzó de entre la multitud y pronto se convirtió en un rugido de aprobación. ¡Tan solo el rincón en el que se encontraban los Goblins permaneció en silencio, ya que estaban entregados a la exploración de las recién descubiertas posibilidades del pisotón salvaje!

Y así fue como tuvo lugar el primer encuentro de Fútbol Amoricano de Nuffle (FAN), como pronto fue denominado. Se infló la vesícula de un cerdo, para gran consternación de este, antes de que se dieran cuenta de que primero había que quitarle la vesícula al pobre animal. Se sacaron las extrañas armaduras del templo y fueron entregadas a los guerreros elegidos de cada ejército. Los dos equipos se alinearon uno frente al otro, un “árbitro” chamán vestido con pieles de cebra para la ocasión sopló un silbato y el juego empezó.

El terreno de juego no estaba demasiado delimitado, no estaban marcadas las líneas y las reglas no estaban demasiado claras y ni tan solo hoy estamos seguros de quién fue el vencedor. Durante el partido la matanza fue considerable, pero todos los asistentes estuvieron de acuerdo al afirmar que se habían divertido muchísimo, por lo que pronto se decidió adoptar este encantador juego como un deporte. La batalla fue olvidada y los contendientes regresaron a sus hogares con las emocionantes noticias. Pronto, cada una de las tribus empezó a preparar su propio equipo.

Fue mientras los que quedaron atrás limpiaban el campo de batalla cuando se descubrió que bajo el suelo había una extraña superficie verde, pocos centímetros por debajo del ensangrentado lodo. Se trataba de una superficie cruzada por extraños símbolos y líneas. La peculiar zona fue totalmente desenterrada. Los trabajadores quedaron sin habla, conscientes de la importancia de su hallazgo. Finalmente, el sagrado Gridiron del que se hablaba en el libro había salido a la luz. El vidente enano, que había tomado el nombre de Sagrado Comisionado Roze-El (un sacerdote de alto rango mencionado en el libro), ofreció una plegaria a Nuffle y empezó a organizar el primer encuentro de las sectas. Su mente bullía con planes para el futuro, planes que culminarían con las sectas más poderosas enfrentándose en una gran ofrenda física al poderoso dios; ¡la ofrenda ritual que se denominaría Blood Bowl!

Si les interesa el juego, existe una excelente caja de inicio esperando por ustedes, con todo lo que se necesita para jugar incluyendo 2 equipos, humanos contra orcos.

¿Qué opinan ustedes de Blood Bowl, lo han jugado?

Fuente: www.games-workshop.com

Author ALEF
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Categories BLOOD BOWL
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